Centros de primera infancia y la pedagogía del moco
"La realidad es, que donde el Estado no alcanza a garantizar los derechos de la población Infantil, desde hace varias décadas las comunidades han decidido organizarse para resolver el cuidado de los más pequeños y avanzar hacia modalidades educativas alternativas.", dice Kaufmann en su libro “Primera Infancia: Panorama y desafíos para una mejor educación”
Ciertamente como se hace referencia en el párrafo anterior, las comunidades muchas veces se encuentran en la obligación de suplir necesidades que el Estado no garantiza aunque debiera. Y más que como obligación, eligen hacerse cargo y actúan con responsabilidad y compromiso. Desde su lugar, las comunidades con lo que pueden colaboran con su granito de arena para atender a las infancias en desventaja, y lo hacen desde el amor y el respeto que éstas merecen. A partir de allí, puedo relacionarlo con el relato de Santos Guerra que habla sobre la "pedagogía del moco". El maltrato y las manifestaciones de desamor hacia los niños y niñas del que se habla en este relato, bien pueden ser en este caso representadas por el Estado ausente que deja a su suerte la educación de muchas infancias (y no sólo eso); y de allí surgen los centros de primera infancia que por el contrario eligen sostener, acompañar y contenerlas, contribuyendo a que no sean o dejen de ser invisibilizadas. Me parece admirable y valioso el hecho de que las comunidades que se encargan de dichos centros, lejos de rodearse de lujos, dedican muchísimo esfuerzo y tiempo en acercarle a los niños y niñas lo necesario en materia de educación y alimentación. Así también desde lo humano brindan calidez y contención, haciéndoles saber a las infancias que sus vidas son importantes, que no pueden ser minimizadas y tienen derechos que deben ser respetados como los de cualquier otro/a adulto/a.
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